Noticias de la nueva Ley de Tráfico. Será la última?

La directora general de Tráfico, María Seguí, ha señalado que el nuevo Reglamento de Circulación, que está actualmente en fase de tramitación de alegaciones, tendrá su versión final en unas semanas y, una vez aprobado, podrá entrar en vigor en un periodo de 3-4 meses, previsíblemente en el último trimestre del año. Hizo esta declaración en el transcurso de unas jornadas organizadas por la DGT, con el título “Políticas Europeas de Movilidad Urbana: Hacia una ciudad inteligente y segura”. Según la directora, este reglamento, “Dará nuevas herramientas para una mejor relación de convivencia entre peatones, ciclistas motoristas y vehículos”. Y su objetivo es “Reducir las cifras dramáticas que señalan que el 25% de los fallecidos en accidentes de tráfico, lo son en entorno urbano”.

En este blog hemos defendido, en varias ocasiones, que el legislador debe tener la agilidad para adaptarse a las circunstancias sociales y corregir vacíos de ley, que normalmente sirven para que personajes sin escrúpulos se aprovechen de la buena fe del ciudadano. Pese a esto, tenemos la sensación de que algo falla cuando hablamos del entorno legal en que nos movemos los usuarios del automóvil, ciclistas y peatones.

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Un observador ajeno a este tema, al que solo le interese como conductor o peatón, tendrá la sensación de que en los últimos veinticinco años de su vida habrá escuchado las palabras mágicas Nueva Ley de Tráfico en numerosas ocasiones. Pues bien, esta es la reforma número dieciocho de la Ley de Seguridad Vial desde que en 1990 se promulgó la primera de la democracia. ¡Dieciocho leyes en veinticuatro años!. El triple de reformas que el número de Presidentes de Gobierno desde 1978.

Aunque los medios de comunicación han destacado de la nueva norma que va a permitir circular a 130 km/h en determinados tramos de autovía, en circunstancias meteorológicas favorables, nos parece un hecho anecdótico. Mas positivos parecen puntos como el endurecimiento de las multas por conducir bajo los efectos de drogas, la capacidad de inmovilizar un vehículo cuando en el viajen niños sin los adecuados sistemas de retención o la promesa de aplicación de sanciones mas rigurosas a los conductores extranjeros que, en ocasiones, circulan por nuestras carreteras en condiciones precarias y con impunidad legal.

Asimismo la nueva Ley reduce sensiblemente la velocidad máxima permitida en carreteras secundarias y en vías urbanas. En algunos tramos habrá que circular a 20 Km/h, creo que habrá que recomendar a los fabricantes de automóviles que reduzcan la relación de cambio de las primeras marchas para poder adaptarse a esta velocidad.

Hay algo común en esta nueva norma con sus numerosas predecesoras. La presunción de que el conductor es culpable de cuanto sucede en una vía de comunicación. Echamos de menos una exigencia de rigurosidad a las administraciones en el mantenimiento y señalización de las vías, en la correcta iluminación, en la limpieza de arcenes y eliminación de obstáculos. También habría que tipificar las sanciones a ayuntamientos, diputaciones y autonomías que descuidan estas labores. No solo las sanciones, de igual manera las indemnizaciones necesarias al conductor afectado por su desidia. Sin este espíritu de compartir las responsabilidades, nos tememos que vamos camino de conocer otras dieciocho Leyes de Tráfico.

 

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