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¿Puedo vender un coche con impuestos o multas pendientes de pago?

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Esta es una pregunta frecuente cuando nos enfrentamos a la venta de un coche. Si además de la pérdida que supone una avería o accidente, tenemos que pagar otras cuestiones pendientes, la operación se hace especialmente difícil de asumir.

IMPUESTOS: La Dirección General de Tráfico (D.G.T.)no permite transferir un vehículo si tienen pendiente los impuestos municipales de circulación –IVTM-, cuando hay muchos años pendientes, normalmente se puede pagar el último año vencido y liberar el coche para la venta, quedando naturalmente el resto de la deuda pendiente a su nombre, aunque algunos ayuntamientos excepcionalmente podrían obligarnos a pagar el total de la deuda.

Cuando se adquiere un vehículo nuevo, puede haber alguna exenciones en el pago de impuestos de matriculación o en el IVA, como por ejemplo vehículos adaptados, taxis, vehículos de Autoescuela, coches de embajada, etc. que aunque se pueden vender, exigen el pago de los impuestos (o parte de ellos) que no se pagaron en su momento, siempre que la venta se produzca en un determinado plazo; por ejemplo, en el caso de las minusvalía la venta podría realizarse libremente a partir de los cuatro años de la compra.

MULTAS: Las sanciones de tráfico se ponen al conductor o al titular en tráfico, nunca al vehículo, por lo tanto no impiden la venta del mismo. Otra cosa distinta es que el acreedor haya podido provocar un embargo sobre el coche por tener multas pendientes (muy infrecuente). En ese caso, el vehículo únicamente podría venderse si el comprador y vendedor firman un consentimiento expreso, pero no se liberan del embargo; pueden ser precintados y retirados al nuevo comprador. En una nueva entrada comentaremos sobre los embargos.

Naturalmente cuando en Autorecupera nos encontramos un coche con alguna de estas circunstancias, asesoramos e incluso realizamos el pago de impuestos en nombre del vendedor.

 

¿Qué es el valor venal y el valor de restos?

La definición de estos dos términos, es muy cotidiana a la hora de tasar su vehículo o calcular la indemnización de su compañía de seguros.

El valor venal, es el valor que su automóvil  puede llegar a obtener en este momento en el mercado en perfecto estado de funcionamiento, es decir, sin estar accidentado o averiado.  Este valor se consulta normalmente en unas tablas que realiza la empresa Eurotax, también llamadas tablas GANVAM (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios). Eurotax se basa en las estadísticas de ventas de coches, teniendo en cuenta la antigüedad y el kilometraje. Existen dos tablas distintas, la primera indica el valor de su vehículo en el mercado en este momento y la segunda indica el promedio por lo que los profesionales comprarían un vehículo con esas características, en este momento. Las compañías de seguros siempre utilizan el más alto, que es el primero.valor venal y restos

En cuanto al valor de restos, es el valor que obtienen los restos de su vehículo después de sufrir un siniestro. Este valor es obtenido tras una oferta realizada por parte de terceros, como Autorecupera. El valor de restos puede variar según el alcance de la avería, o el accidente del vehículo, esto es porque las empresas que compran los restos de su vehículo, lo hacen con el fin de arreglarlo, o para la utilización de sus piezas. Por ejemplo, un vehículo quemado, o con daños muy graves, tiene un valor de restos bajo, sin embargo, si la avería es menor, puede alcanzar un valor de restos mayor. La cotización de las piezas y el coste de la reparación (especialmente los materiales) son los principales factores que influyen sobre el valor de restos

Hay casos, cuando el vehículo es muy nuevo y siempre en un espacio temporal marcado por cada compañía de seguros, en los que no se utiliza el valor venal convencional; la indemnización será por el valor de nuevo, es decir lo que le costó adquirirlo. En algunos casos especiales (seguros de flotas principalmente), se utiliza el Valor de reposición, es decir lo que costaría adquirir otro coche exactamente igual tras el accidente.

¿Porque las compañías de seguro descuentan el valor de restos de la indemnización?

En las condiciones generales de contratación de los seguros, normalmente se explican los derechos y deberes tanto del asegurado, como del asegurador. En el momento que se produce un siniestro total, la indemnización está basada en ecoche siniestrol valor venal del vehículo, el cual es el valor que obtendría el automóvil justo antes del accidente, este valor se consulta normalmente en unas tablas que realiza la empresa Eurotax, a partir de las estadísticas de ventas de coches como el suyo, y teniendo en cuenta su antigüedad y kilometraje.

Según la normativa fijada en el Boletín Oficial del Estado de la Dirección General de Seguros, en el artículo treinta y tres del Anexo 2, la tasación de un vehículo siniestrado se apreciará con arreglo al valor venal del vehículo, y se liquidará según este valor deduciendo el valor de restos, que es el valor que tienen los restos del automóvil después del accidente.

Por esta normativa, en el momento que su compañía de seguros le va a indemnizar, le ofrecerá el valor venal del vehículo menos el valor de restos, dándole la opción de vender estos restos a un tercero que previamente ofertó por el mismo.

De esta manera, el asegurado podrá dejar de hacerse cargo de los restos de su vehículo, pudiendo obtener la totalidad del valor venal. Si por el contrario, el asegurado lo quiere vender o arreglar por su cuenta, podrá hacerlo sin problemas.

¿Qué hago si se rompe mi coche y quiero venderlo sin reparar?

La verdad es que esta situación se produce muy pocas veces, o incluso ninguna, en la vida de un conductor. Por suerte este tipo de averías no es frecuente dado que los vehículos ahora son muy fiables y tienen una duración altísima. Ahora bien, cuando sucede, es lógico que la mayoría de los conductores no sepan qué hacer con su coche. Lo más habitual es hablar con el taller que diagnosticó el problema o incluso con un taller que nos ofrezca una segunda opinión si no estamos convencidos; con mucha suerte el taller le dará una explicación detallada de las diferentes alternativas para la venta de su vehículo, aunque lo normal es que no lo haga o incluso que ni si quiera las conozca; en el peor de los casos le ofrecerá una cantidad muy baja para intentar venderlo o repararlo posteriormente obteniendo un beneficio por ello.

Las personas que fundamos Autorecupera, hace casi cinco años, lo hicimos precisamente porque cuando gestionábamos grandes flotas, con un número de siniestros y averiados muy alto, nos dimos cuenta de que el valor de “los restos” (que es como llamamos a este tipo de coches) era muy superior al que de verdad estábamos obteniendo por él.

Analizamos por un lado el valor de los restos como base para piezas, estudiando el valor de esos recambios usados en los desguaces, y por otro lado analizamos el coste real de las reparaciones cuando estas las realiza un taller con capacidad disponible, es decir en sus tiempos muertos, y con piezas usadas o re-manufacturadas(*) ; o simplemente reparando piezas en vez de cambiarlas por nuevas (que es como se hace el presupuesto de una reparación). Las diferencias fueron muy altas.

¿Esto quiere decir que un desguace, que presta una labor increíble, tanto al sector como al medioambiente, no debe obtener un beneficio razonable?, en absoluto, debe hacerlo. Como también debe obtener un beneficio razonable el taller que repara un vehículo de su propiedad para venderlo posteriormente, faltaría más. Lo que es cierto es que este tipo de vehículos tienen un interés económico muy alto y esto debe traducirse también al vendedor, de ahí la creación de nuestro portal de subastas de vehículos averiados www.autorecupera.com.

Sin duda, esta es la mejor forma de poner en común a los conductores que han tenido la desgracia de tener una avería grave y a los posibles compradores para que la transacción sea lo más justa posible y se realice en un entorno seguro y transparente, como también consideramos justo que nuestra empresa obtenga un pequeño margen por el servicio prestado a nuestros clientes, ya sean compradores o vendedores.